Los cuatro acuerdos
Este libro es muy característico e interesante por ser un
libro con argumento de raíces de la cultura mexicana; se expresa en general de
la cultura, como forma de vida de los ancestros, y concentran su conocimiento
en los maestros que nos enseñan y dan a conocer la importancia de esta
sabiduría: felicidad y amor.
Espejo humeante: Concibe la vida como un complemento de la luz
porque irradia y percibe ésta, pero también como una presencia divina, que
muchas veces es tan nítida y parece tener tanta neblina que la vista crea un
espejismo modificado. Lo que nos hace creer a cada cual que lo ve, una distinta
concepción de cómo se da amor y sus distintas manifestaciones.
Bajo esa ilusión óptica del sueño, se determina la realidad,
pero todos a nuestro alrededor se encargan de programarnos, apenas y podemos
formar una identidad pero con preferencias impuestas e influenciadas con
prejuicios que se anteponen a la sociedad y que en consecuencia repercute en
nuestra programación.
El problema encontrado surge cuando se programa tu mente con
pensamientos de inferioridad o culpa así como de egocentrismo por ser o no ser
alguien en el mundo con cierto estatus y ser o no aceptado por la sociedad como
un magnate o un mediocre.
El autor mediante sus palabras te hace reflexionar y que
hagas un viaje interior acerca de tu personalidad y delimitar tus
posibilidades, y en la conclusión se establecen. Nos propone simplificar los
estatutos a cuatro principales, aunque hay un solo requisito, la voluntad.
La voluntad para mi es fundamental en cualquier expectativa
o plan que tengas, considero que es un sinónimo de “ganas”, energía o
combustible, con su ausencia la demora para la realización fuese muy tardía; es un poco catastrófico
para mi saber que la voluntad no se puede ver o tocar o comprar si no simplemente
es “trabajar con tu mente” para idealizarte y prepararte antes de cualquier
acción independientemente de la magnitud de su importancia, saber si quieres o
no y si estas absolutamente consciente de lo que puede ocurrir.
El primer acuerdo es: se impecable con tus palabras.
Comparto mucho este acuerdo, ya que para mí el lenguaje
hablado o escrito es la forma de expresión más precisa que el hombre haya
inventado, y transmitir exactamente el sentido y significado de la idea para la
comunicación. Entonces articular cada oración con cada palabra y en el orden
adecuado para expresarse debe ser de mis actividades favoritas. Aunque el
sentido de lo dicho es plenamente subjetivo y depende de cada receptor, la
tarea es que perciban el mensaje tal y como fue emitido. Lo dicho debe ser
además impecable, jamás debe repercutir de forma negativa. Las palabras tienen
reacción, cada expresión salida de ti, tiende a proliferarse por lo que es
preferible emitir buenas ideas. Tenemos libre albedrío y conocemos
perfectamente lo bueno y lo malo, elige correctamente cada vez antes de hablar,
son muchos los beneficios.
El segundo acuerdo: no te tomes nada personalmente.
Si en una escena no se considera el acuerdo antes mencionado
entonces no tiene razón tomarse todo tan enserio, si no se hace una buena
ejecución del lenguaje entonces la idea no es tan importante. Nuestra vida no
gira entorno a las acciones del resto, por lo que no puedes considerarte un
parte-aguas en lo que es hecho por alguien más, de lo contrario puedes
idealizar falsos pensamientos. Tu percepción de la vida misma está en función
de tu felicidad y ésta es momentánea, siempre varía por lo que es un sueño
pensar en tener una absoluta estabilidad emocional. Es importante dar lo que se
quiere recibir, me refiero específicamente a los valores.
Tercer acuerdo: no hagas suposiciones.
Bifurco un poco con esta aseveración ya que considero que es
demasiado bueno estimar o suponer sobre algo, pensar en todas las posibles
opciones de lo que puede pasar para tener noción y anticiparte o prever las
inclemencias a las que puedes enfrentarte y en lo que estoy completamente de
acuerdo es al considerar que las suposiciones sólo son eso y no son hechos;
porque al hacerte a la idea de que ya es un hecho se convierte automática mente
en un prejuicio que repercute en tus pensamientos y acciones, además que no te
hacer ser completamente imparcial en tus futuras decisiones. Prepararte para la
adversidad es la mejor alternativa pero sin dejar que idealices un hecho y
aseveres ante el, no tomarte todo tan personal es la clave para aligerar tus
pasos en la vida. Una de las controversias que existe al suponer, pero suponer
asimilando que es un hecho es promover o proliferar esta idea creando ruido en
el mensaje al transmitirlo a nuestros prójimos, influenciando a su vez como un
efecto domino en sus pensamientos. Con lo anterior podemos generar otras
consecuencias en el estado de ánimo, crear miedo y debilidad. Estoy segura que
la percepción imparcial de los hechos genera mejores soluciones y que sé
repercuta un bien común, palpar las cosas tal cual.
Expectativas, en lo personal la esencia más interesante de
este apartado, son mi motivación para la calidad de mis acciones, tener
expectativas sobre lo que tu harás es sumamente importante, porque te hace
estimar y mentalizarte hasta que rango puedes ser o que tan malo fuiste, pero
tener expectativas de alguien más o esperar algo de alguien es lo peor que
puedes hacer. Nadie hará algo por nadie, debería ser una ley; en esta vida
estamos solos, literalmente nadie está en función de nadie, quizá sea muy
filosófica, pero cada quien tiene una vida, y cada uno camina una ruta
diferente. Si las cosas que te habías especulado sobre lo que una persona haría
por ti o por tu felicidad suceden, piensa totalmente que solo fue un golpe de
suerte, simplemente aquella persona lo hizo porque quiso y para estar bien con
ella, pero no por ti, es realidad. Es absurdo que para sentirte seguro de ti
tengas que ser aprobado por otras consciencias. Comprender la reacción del
entorno es lo principal para que tu ser se encuentre en paz, comprender
requiere de análisis, pero sin interferencia de prejuicios, ni sentimientos.
En el cuarto acuerdo “haz siempre lo máximo que puedas”,
centro la importancia en su subjetividad y en los intereses de cada cual,
porque cuando no hay interés en las personas no se puede propiciar el esfuerzo
ni las ganas máximas que se pueden poner en el empeño. Pero, ¿para qué dar lo
mínimo? o ¿por qué ser conformista?, ¿por qué no, simplemente hacer las cosas
lo mejor posible? Ya sea que sean para ti o para alguien más, lo hecho siempre
será y es una acción con un efecto domino, si algo empieza bien debe terminar
bien, pero en cambio si las cosas se hacen mal, pueden no terminar. No es que
tanto tiempo le inviertas o no a algo, es que tan bien se puede hacer y que tan
bien lo hiciste. Desde el comienzo de algo hasta su fin, la mentalidad,
objetivos y esfuerzo deben mantenerse. En la vida siempre necesitas de logros,
cuando estas en el proceso de obtenerlos regularmente tienes altas o bajas,
pero lo importante es concluir, al llegar a este punto alcanzas la felicidad,
es sólo un instante, o quizá sólo un momento pero te hace sentir realizado, en
cambio cuando en el camino, desvías la ruta o los objetivos es muy difícil retomar,
y sólo demoras el momento donde alcanzas la dicha felicidad. Lo anterior es
simplemente una filosofía, que puede o no ser tomada, pero al comprobarla, me
faculto para aseverar dicha afirmación.
Con el análisis interno que después de leer al autor
inconscientemente haces y además de poner en práctica los acuerdos, deberías
desechar lo categorizado como malos hábitos para que todo en tu vida funcione
con éxito y tu visión en presente y a futuro cambie su perspectiva, siempre a
una más positiva.
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